No, no tenía una crisis bloggera ni nada parecido. Me he pegado unas buenas vacaciones de ruta por algunos países maravillosos de europa como Hungría, Croacia o Bosnia (volim te Sarajevo) alejado de televisores, periódicos e internet y lo cierto es que me ha sentado de maravilla. Odio el síndrome post vacacional. A los que habeis escrito y sido ignorados mis disculpas sin remordimiento.Y ya que estaba de paso por Budapest y en esos días tenía lugar el Sziget, el festival musical más grande del continente...
Y aparecieron los Sex Pistols. Con un Johnny Rotten con 20 kilos de más y un Glen Matlock con un polito azul (parecía que venía de jugar al padel) la cosa no pintaba demasiado bien. Menos mal que a falta de mala leche aún saben entretener. Tras increpar a un chaval con su cámara fotográfica llamándole paparazzi, enseñarnos sus calzoncillos de la bandera inglesa y luego su correspondiente trasero, Rotten y cia desplegaron uno a uno todas las joyas de su repertorio más alguna versión para rellenar un poco el track list. Y ahí estaban Steve Jones y Paul Cook para demostrar que musicalmente siguen teniendo fuerza y callando a todo el que tuviera dudas sobre el legado musical de los británicos. Canciones como Bodies, Problems o Pretty Vacant no han envejecido y suenan inmensas. Rotten sigue siendo un gran frontman y ha sustituido la rabia por un excéntrico sentido del humor que desarrolla entre canción y canción bufoneando con pEqueños pildorazos de críticas(hacia USA, Rolling Stones...). Y God Save the Queen fué de las más coreadas de la noche (era predecible) y la banda la bordó subiendo el nivel del concierto un escalón más. Al final Rotten estaba agotado y ahí fué cuando los surcos de la edad más se notan sobre un escenario. Aún así los últimos temas siguieron atronando nuestros oídos con una Anarchy in The Uk soberbia.
Pero no todo fué vino y rosas. No sé a quien se le ocurrió contratar a un retrasado en el festival para la realización del concierto pero fué ridículo como en las pantallas gigantes alternaba las imágenes de la banda (algo muy necesario para la gente que estaba más alejada) con dibujitos propios del "windows 93" como llaves inglesas, cuentakilómetros y corazoncitos moviéndose mientras enfocaban continuamente a una tetona de la primera fila. Algo que habría calificado de patético si no fuera porque los realmente digno de este adjetivo fuera el hecho de que el tipejo no supiera distinguir entre un bajo y una guitarra. Cada vez que Steve Jones se marcaba un solo enfocaban al bajista, así todo el concierto. El público, unas 15.000 personas aprox. también fué de lo peor de la noche. Quietos, poco entusiastas y fríos. Daba la impresión de que algunos estaban allí para poder presumir de chico malote por haber estado en un concierto de los Sex Pistols, nada más.
Que cada palo aguante su vela. Yo me quedo con un temazo como Anarchy In The UK que cerró el concierto. Disfruté con una banda que explota su legado dígnamente como músicos habiendo madurado en este aspecto y caducado a la hora de ser considerados peligrosos y anárquicos. Pero merecen la pena y si teneis la oportunidad de verlos no lo dudeis, aún son capaces de dar excelentes shows.

